Han pasado más de tres décadas desde que conocimos aquel producto danés que más tarde transformaría la forma en que las empresas medianas gestionan sus operaciones. Este es nuestro relato personal de cómo hemos vivido cada cambio, desde los días de Axapta hasta la era moderna de Dynamics 365.
Los inicios: Damgaard y la promesa de Axapta
Corría finales de los años 80 cuando Damgaard A/S, una empresa danesa fundada por los hermanos Erik y Preben, nos sorprendió con un software que reunía todo lo que una empresa necesitaba: finanzas, inventario, producción, logística y comercio. Era algo visionario, completamente desarrollado en entorno Windows, y lo conocimos como Axapta.
Recuerdo que la primera versión apareció en 1988 en Dinamarca y Estados Unidos. Aquel sistema ya prometía lo que pocos imaginaban: una solución ERP flexible y moderna para su tiempo.
Expansión y consolidación
Durante los años siguientes vimos crecer a Axapta. Con las versiones 1.5, 2.0 y 2.1, llegaron mejoras notables en contabilidad de proyectos, reportes OLAP y las primeras herramientas web. En el año 2000 vivimos uno de los momentos más emocionantes: la fusión con Navision Software A/S. Nació así Navision‑Damgaard, y con ella la versión 2.5 de Axapta. Fue un salto importante: un CRM integrado y funciones más robustas en todos los módulos.
El momento Microsoft
En 2002, Microsoft adquirió Navision‑Damgaard. Recuerdo la mezcla de expectación y curiosidad. Sabíamos que algo grande venía. Con el respaldo de Microsoft, Axapta pasó a formar parte de una estrategia ERP global. Aquello cambió todo: infraestructura, soporte, y sobre todo, la visión de futuro.
De Axapta a Microsoft Dynamics AX: la madurez del ERP
En julio de 2006, vivimos otro hito: Axapta 3.0 fue reemplazado por Microsoft Dynamics AX 4.0. Recuerdo la emoción de ver cómo la interfaz se alineaba con el estilo de Microsoft Office. Ya no era solo un ERP potente; ahora era una herramienta familiar, intuitiva y totalmente integrada con el ecosistema Microsoft.
Solo dos años después, en 2008, llegó Dynamics AX 2009 con su famosa interfaz basada en roles. Aquello nos cambió la vida: cada usuario podía tener su propia vista y su experiencia adaptada. Era como si el sistema entendiera quién eras dentro de la empresa.
La era de AX 2012: el gran salto
El lanzamiento de Microsoft Dynamics AX 2012 en 2011 marcó un antes y un después. La plataforma se volvió más modular, más abierta, más conectada. Los flujos de trabajo, la integración con SharePoint, los reportes en SSRS… todo indicaba que Microsoft estaba apostando fuerte por el ERP de próxima generación.
Luego vinieron las actualizaciones R2 (2012) y R3 (2014). Esta última, la 2012 R3, fue quizá la más completa de la era on‑premise. Introdujo mejoras en logística, transporte, y retail. Muchos de nosotros aún recordamos la estabilidad y potencia de esa versión.
El cambio más grande: de AX a la nube
En 2016, la historia volvió a girar. Microsoft lanzó AX7, o simplemente Microsoft Dynamics AX en la nube. Por primera vez accedíamos al ERP desde un navegador, con una arquitectura web moderna y actualizaciones continuas. Era el inicio del futuro.
Más tarde, en 2017, llegó el nuevo nombre: Dynamics 365 for Finance and Operations. Y con los años, evolucionó hasta dividirse en dos soluciones especializadas: Dynamics 365 Finance y Dynamics 365 Supply Chain Management. Hoy, seguimos viendo cómo esa evolución continúa, cada vez más conectada con la inteligencia artificial y los servicios cloud.
Reflexión final
Miro hacia atrás y me doy cuenta de cuánto hemos crecido junto a este sistema. Desde los días de los disquetes en Dinamarca hasta las implementaciones globales en la nube, cada versión de Microsoft Dynamics AX ha sido parte de nuestra historia profesional. Y aunque los nombres cambien, el espíritu de innovación sigue intacto.
Microsoft Dynamics AX no solo es un software: es la historia de cómo la tecnología puede adaptarse, evolucionar y acompañarnos década tras década.
Hoy seguimos escribiendo ese capítulo, con la mirada puesta en el futuro de Dynamics 365 y todo lo que aún está por venir.




